GLORIA GAITÁN
CON MÁS FUERZA CIUDADANA
Encabeza la
lista al Senado del candidato presidencial Carlos Caicedo, exgobernador del
Magdalena. Con mucho brío y el puño en alto, la hija del caudillo liberal sigue
vigente con las ideas socialistas de su padre.
Por allá en
los años 60s transitaba en bicicleta caída la tarde por las calles polvorientas
del barrio Rebolo de Barranquilla un panadero que, en lugar de pregonar su
producto, gritaba a toda voz: “¡viva el glorioso partido liberal!, ¡Jorge
Eliécer Gaitán sigue vivo, carajo!”. Y la gente le compraba con más gusto su
delicioso pan caliente.
Robinson, se
llamaba, y siempre usaba franela roja.
Eran los
tiempos del fervor por el muy popular “trapo rojo” del MRL, contrario a la
elegante bandera azul de la élite conservadora, a cuyos líderes nacionales la
historia señala como los determinadores, compinchados con algunos liberales de
derecha, del magnicidio del caudillo liberal en el centro de Bogotá el 9 de
abril de 1948, impidiendo su ascenso a la presidencia de la República.
Jorge Eliécer
Gaitán, que se graduó con honores en Derecho de la Universidad Nacional por su
tesis “Las ideas socialistas de Colombia”, tal vez el primer sello que provocó
su asesinato 24 años después, se doctoró en la Universidad de Roma, ciudad
donde aprendió la postura corporal y la oralidad de Benito Mussolini, pero a
quien contradijo después en la lejanía apoyando moralmente a los partisanos
italianos que provocaron su derrota.
Después,
siendo congresista de Colombia, denunció la realidad de la Masacre de Las
Bananeras en Ciénaga (Magdalena) que los medios de comunicación nacionales
callaron durante la presidencia del conservador Miguel Abadía Méndez, lo que le
valió al líder liberal el rótulo de “El tribuno del pueblo”. El debate de “cuatro
días de verdad” provocó la renuncia del Presidente, pero también el matoneo de
su propio partido liberal que lo identificaban despectivamente como “el Negro
Gaitán”, lo que hizo que se separara del Partido y fundara el movimiento Unión
Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR), que sufrió un silencioso genocidio
durante la dictadura conservadora mediante la Operación Pantomima (de la
Doctrina Truman) arrinconando a sus huestes en las futuras guerrillas, lo mismo
que sucedió posteriormente con el Frente Unido del Pueblo del padre Camilo
Torres, promotor de la Teología de la Liberación, pensamiento cristiano y
marxista que recorrió como fantasma América Latina, nacido del Concilio
Vaticano II.
Parafraseando
a Gaitán, se diría hoy que “hay un contraste profundo entre los hombres de la
política y la gran masa -fuerza- ciudadana”.
Sobre todos
estos hechos, Gloria Gaitán afirma que “en Colombia hay un historicidio
sistemático” sobre la realidad política del trajinar y la muerte de su padre.
Después de
Gaitán el liberalismo se destiñió, sobre todo con la llegada del neoliberalismo (Nuevo Liberalismo),
que viró a la derecha y quebró al país.
Y a Gloria le
ha tocado casi sola salvaguardar la memoria de su padre, porque lo que queda
del partido liberal ya no tiene el ideario de Gaitán, y el verdadero “trapo
rojo” ha tenido que resguardarse en espacios afines, como en esta oportunidad,
en el socialismo de la coalición Fuerza Ciudadana, en la que también hacen parte
Comunes, el M-19, sectores sociales sindicales, campesinos, étnicos, jóvenes y culturales, entre
otros.
Fuerza
Ciudadana es un movimiento gaitanista y camilista nacido de la lucha social popular
en el departamento del Magdalena y con fuerte arraigo en el Caribe colombiano,
que promueve la federalización del país, la Asamblea Nacional Constituyente y el
cambio con resultados a partir de la experiencia de gobierno territorial del
docente universitario y abogado Carlos Caicedo Omar en la alcaldía de Santa Marta
y la gobernación del Magdalena, donde aun su grupo mantiene el poder en cabeza
de Margarita Guerra, a pesar de la persecución constante del Consejo Nacional
Electoral y del Consejo de Estado.
Por su parte,
Gloria Gaitán Jaramillo muestra en su hoja de vida la impecable ideología de su
padre donde quiera que el destino político la haya puesto: economista y
filósofa de la Universidad de los Andes, fue asesora económica del Salvador
Allende en Chile, Representante a la Cámara por el Movimiento Popular Gaitanista,
embajadora de Colombia en Rumania durante el gobierno de Belisario Betancurt y
directora de la editorial América Libre.
Sobre su
padre escribió el libro “Bolívar tuvo un caballo blanco, mi papá un buick”.



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