TRES O CUATRO ALCALDÍAS CONTINUAS EN SANTA MARTA, TRES GOBERNACIONES Y PRECANDIDATO PRESIDENCIAL PROGRESISTA
Derrotando a las maquinarias derechistas del Magdalena y a la coalición del
“Caballo de Noya”, que involucra parte de la Colombia Humana, María Margarita
Guerra es la nueva mandataria departamental.
Por Carlos Ramos Maldonado
Con la humildad del triunfo logrado el pasado domingo por la exdiputada María Margarita Guerra en las elecciones atípicas a la gobernación del Magdalena, Carlos Caicedo Omar se pronunció diciendo que “hay gobierno del pueblo pa´rato”, dándole continuidad al Plan de Desarrollo “el Magdalena Renace” que inició él mismo en el año 2020, seguido después por Rafael Martínez, a quien el Consejo de Estado injustamente tumbó, provocando esta nueva contienda electoral que los ciudadanos del Magdalena revalidaron de manera contundente en cabeza de la nueva mandataria departamental, superando por más de 50 mil votos al candidato de la coalición opositora Rafael Noya, llamado ahora “el caballo de Noya” (emulando a la figura mítica griega), disidente de Fuerza Ciudadana y ahora infiltrado por la derecha y un sector progresista anárquico pretendiendo derrotar el proyecto socialista asentado en la región.
De la tierra de Gabo en búsqueda de una segunda oportunidad para el país
Carlos Caicedo nació de una
familia campesina y docente en Aracataca, esa pequeña aldea construida a orilla
de un diáfano río en las estribaciones de la Sierra Nevada, y se trasladó a
Santa Marta desde muy joven para estudiar en el Liceo Celedón, donde “la
melancolía no lo dejaba engordar”, como dice la canción de Rafael Escalona.
Luego estudió Derecho en la
Universidad Nacional de Colombia e hizo una maestría en Dirección Universitaria
en la Universidad de Los Andes. Desde el movimiento estudiantil promovió la Séptima Papeleta" e integró la lista de la Unión Patriótica para la
Constituyente de 1991 y fue vocero en el proceso de paz de la Corriente de
Renovación Socialista. En 1997 llegó a la rectoría de la Universidad del
Magdalena, en ese tiempo en bancarrota, y la que transformó tanto en infraestructura
como en calidad, creando las primeras maestrías en Red del país, y aumentando
la cobertura estudiantil, que pasó de dos mil a doce mil alumnos, e impulsando
el Sistema Universitario Estatal (SUE), siendo también presidente de ASCUN
(Asociación Colombiana de Universidades) en el año 2001.
Pero en el año 2003 comenzó la
primera persecución contra él: el gobernador Trino Luna (hermano de “El cóndor”,
jefe paramilitar del sur del Departamento) lo acusó por prevaricato, al pagar
cesantías debidas a 47 profesores, y casi que lo hace renunciar, pero más de
diez mil estudiantes y egresados que se movilizaron pacíficamente firmaron la
petición de continuidad, aunque por esta razón estuvo preso, y varios miembros
de la comunidad universitaria fueron asesinados por los paramilitares, como lo
reconoció en el 2007 Hernando Giraldo, comandante del Frente Tayrona de las
AUC, en la audiencia de Justicia y Paz.
Desde entonces, Caicedo ha
enfrentado casi 100 procesos disciplinarios, más bien caprichosos para empapelar
y entorpecer sus avances políticos, de ellos muchos penales y fiscales, los
cuales todos han sido fallados a su favor. Sus principales acusadores de los
tiempos de la Universidad terminaron presos por diferentes delitos.
Allí en la Universidad del
Magdalena comenzó entre estudiantes, egresados, docentes y directivos docentes el
proyecto político Fuerza Ciudadana, un movimiento de izquierda socialista y
federalista sin ambigüedades que busca desde la periferia territorial tener
vocación de poder nacional, comenzando por la alcaldía de Santa Marta, la que
ganó en el 2011 con 74 mil votos, ejerciendo una labor ejemplar como
burgomaestre en los proyectos de organización y participación comunitaria para
la gestión pública, en los planes de educación popular y la reorganización del
sector productivo, principalmente informal en el mercado público, retomando el
control de los servicios públicos sin apoyo del gobierno nacional, y enfrentando
a los clanes políticos tradicionales y la amenaza paramilitar.
Con esta premisa integracionista,
diciendo y haciendo, Fuerza Ciudadana logró dos alcaldías siguientes, en cabeza
de Rafael Martínez y Virna Johnson, y una tercera que fue arrebatada por el
Consejo de Estado (¡otra vez!), ganada en las urnas por Jorge Agudelo. Y ha
ganado dos veces, o tres, la gobernación del Magdalena: Carlos Caicedo y Rafael
Martínez (en su reemplazo, María Margarita Guerra), proyectando un trabajo que aún
tiene varios pendientes en el tiempo, como la de continuar el proyecto "el médico en tu casa" mediante el fortalecimiento de la red pública hospitalaria y los planes de prevención, la recuperación vial del
departamento, que inició efectivamente con maquinaria propia, la protección de la ribera del Río
Magdalena y sus cuerpos de agua adyacentes, la continuidad de la doble calzada
Ciénaga-Barranquilla y la construcción definitiva de la Vía de la Prosperidad,
paralela al Río, que fue contratada y robada dos veces en gobiernos anteriores
a Caicedo (ver nota al respecto, de Las2Orillas: https://n9.cl/7o82q),
pero también fortalecer la educación superior gratuita y en campus multisedes dignos,
como los ya inaugurados en Plato y el Banco, y el que se está haciendo en Ciénaga.
Caicedo incursionó en la política
nacional en el 2018 legalizando su primera aspiración presidencial mediante la
recolección de firmas incluido en la Consulta por la Paz, logrando recaudar más
de medio millón de votos para escoger al aspirante progresista al Solio de
Bolívar, quedando detrás de Gustavo Petro, quien fue candidato de primera y
segunda vuelta con el respaldo de Fuerza Ciudadana.
Entonces se organizó el proyecto
político en todo el país y para las elecciones al Congreso de la República del
año 2022, también por recolección de firmas, se inscribió una lista abierta al
Senado, que por procesos oscuros de la Registraduría Nacional no pasó el umbral,
faltando apenas unos cuantos votos, y solo se logró una curul en la Cámara de
Representantes por el Departamento del Magdalena en cabeza de Ingrid Aguirre.
En esta oportunidad también se respaldó la candidatura de Gustavo Petro dentro
del denominado Frente Amplio, que acogió el color naranja para su slogan “Cambio
por la vida”.
Cuando se le otorgó personería jurídica a Fuerza Ciudadana durante las elecciones locales del 2023, se logró un número importante de ediles y concejales en varias ciudades del país, más dos diputados en el Magdalena. Pero otra vez intervino el Consejo de Estado para anular dicho reconocimiento legal, en un acto de persecución que no cesa, aunque a pesar de ello, el proyecto continúa cada vez más vivo.
¡Caicedo, camino a la victoria!
A pesar de que aun mucha gente se preguntaba
hasta hace poco ¿¡y quién carajo es Caicedo!?, con el triunfo en las urnas el
domingo pasado para escoger nueva gobernadora del Departamento del Magdalena,
ganada ampliamente por su pupila María Margarita Guerra para darle continuidad
a su proyecto político y social en esta región del país, ahora muchos
progresistas, incluso, gente de ideario de centro dicen ¡Caicedo, del carajo!
El hombre se montó en un minibús Volkswagen
para recorrer el país, comenzando por la región Caribe, con éxitos en las capitales, ciudades intermedias y provinciales, y con organización política propia, más el apoyo de
otros movimientos políticos, sindicatos y organizaciones sociales que prefieren
continuar con el cambio por la vida, con mejores resultados, en una segunda oportunidad del progresismo, al que, después de 200 años de dominio oligárquico y burgués, jamás le alcanzarían los primeros cuatro años para realizar las reformas sociales y los cambios institucionales que el país necesita para una verdadera vida digna merecida en todos, no solo, como todavía ocurre, para una privilegiada élite económica que administra desde afuera los recursos públicos, en beneficio propio. Consiste esto en insistir en la propuesta constituyente, en la federalización del país, imponer frenos a los monopolios económicos y la consolidación de la economía solidaria, la reforma agraria integral, la transición energética y la lucha por la protección ambiental, la universalización gratuita de la educación en todos los niveles, la salud para todos sin intermediación y la asunción por parte del Estado de la prestación de los servicios públicos domiciliarios que reduce costos y mejora la calidad y la cobertura, entre otros modelos ya experimentados en su departamento del Magdalena y en el distrito de Santa Marta.







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