POR “¡AY, COSITA LINDA!” LA REQUERÍAN EN LAS FIESTAS DE CARTAGENA
Armando Galán y Pompilio Rodríguez, por encomienda del maestro Pacho Galán,
seleccionaron a los músicos. En casa de José Ramón Herrera, primer ensayo. Ese
año, 1955, ya habían grabado en Medellín el primer merecumbé (currucumbé) con
la orquesta de Ramón Ropaín. La orquesta vigente más antigua de Colombia.
Por Carlos Ramos Maldonado
Las primeras interpretaciones
solamente instrumentales del primer merecumbé del maestro soledeño Francisco de
Asis Galán Blanco (1906-1988) ni tenían nombre ni sonaban como él quería.
En el libro “Merecumbé (biografía
novelada de Pacho Galán), del suscrito, se recuenta lo siguiente tomado de varias
entrevistas personales con Armando Galán Gravini:
“Para celebrar los veinte años de Emisora
Atlántico se congregó a los músicos que habían desfilado por
El tema no tuvo eco para su publicación, porque cuando Emilio
Fortou, de Discos Tropical, la escuchó en la radio ya estaba muy metido el fin de año y no había
tiempo para las pruebas, el registro, la grabación, el prensaje, la
reproducción, la comercialización y la distribución.
“Para la temporada decembrina y los
carnavales 1955 de Lucía Ruiz Armenta (a pesar de la arrolladora presencia material de
la Sonora Matancera, que se presentó en el Chop Suey), el merecumbé de Pacho
Galán, aún sin grabarse, fue la sensación especialmente en los salones Arlequín
y Jardín Águila, en una terna bailable con Te
olvidé, de Antonio María Peñaloza, que iba para su segundo año, y la danza El torito, de Gustavo Rada, temas estos
tutelados por Curro Fuentes”.
Después de las
carnestolendas, Pacho se fue con sus partituras para Medellín, a integrar la
orquesta de Ramón Ropaín, que estaba de planta en La Voz de Antioquia y el Club
Medellín, y con ella montó su tema; pero un día, cuando fue a la casa de Ropaín
y vio encerrada en una cuna a la pequeña hija de este, Patricia (quien después
sería su ahijada), le salió una exclamación de pechiche: “¡Ay, cosita linda, mamá!”
“Y Luis Uribe Bueno, director artístico de
Sonolux, escuchó el nuevo ritmo al aire y de inmediato localizó a Ramón Ropaín
para que lo grabara sin ninguna condición, en un single de 78 revoluciones por minuto que saldría al mercado sin
estrategias de venta, pero que se regó como pólvora pirotécnica por todo el
país. La fecha marcada en el almanaque fue doce de junio, víspera de su patrono
San Antonio. El colofón del disco decía “¡Ay,
cosita linda, mamá!” (Pacho
Galán) -Currucumbé- Orquesta de Ramón
Ropaín. Productor discográfico Sonolux, Medellín - Colombia. El disco es cultura. Y tenía el logo de
un gordito hombre de pie, sonrisa de muñeco de nieve, sombrero redondo con el ala
hacia arriba, con la pierna izquierda cruzada y un disco que cubría pecho y
abdomen, sostenido por sus manos. El respaldo contenía el porro instrumental “Fruta sabrosa”, del mismo autor. El
ritmo fue señalado inicialmente como currucumbé porque el mercaderista de la
casa disquera, Hernán Restrepo Duque, quería vender el producto musical en las
zonas auríferas de Antioquia, donde era costumbre ejercitar una coreografía
folclórica llamada así, tal vez fusionando expresiones culturales negras del
Chocó y de la cuenca del Magdalena.
Sin embargo, Pacho
para sí mismo mostraba una inconformidad, ya que, como él mismo pensaba: -Esa
canción suena más a porro que a merecumbé: Si se percuta con una sola
tumbadora, si le da rítmica con los timbales, es decir, si comienza con un
abarquillo, pero sin redoblantes, más un golpe de bombo con el pie..., mejor
dicho, si hace una combinación de cáscara, campana y cuero... ¡Huy, se sazona...!
O sea, faltaba algo mágico, y un mago.
Y la magia fue el calendario: para las fiestas
novembrinas de Cartagena no pudieron contratar ni a la Orquesta Sosa ni la de
Ramón Ropaín, ambas con estilo de salón, porque estaban ocupadas en Bogotá y
Medellín hasta fin de año, presentándose y grabando. Pero en Cartagena querían
escuchar en vivo y en directo a «¡Ay,
cosita linda!» con su autor. Entonces Ropaín le recomendó a Pacho que
consiguiera unos músicos y cubriera la programación de La Heróica.
Pacho llamó desde la montaña a Armando, su hijo, que
atendía en Barranquilla el almacén de discos de la Calle San Juan, entre
callejones La Paz y Progreso, denominada en ese tiempo Calle Hollywood, pues
por allí permanecían merodeando los músicos y cantantes reconocidos en la
época. En la novela «Merecumbé» se narra así la escena real tomada de
entrevistas a Armando Galán y Pompilio Rodríguez:
“… Y allí, en el almacén de discos de
Pacho Galán, acostumbraban los músicos a ir de conferencia, asunto que facilitó
la tarea de Armando para conseguir los hombres que acompañaran a Pacho en su
nueva empresa. En dos días Armando y Pompilio hicieron una especie de audición
a más de veinte personas y al final escogieron a los de mayor experiencia: José
Ramón Herrera, en el bajo; Lucho Vásquez, en el saxo; Arsenio Montes, Narciso
Martelo y Raúl Lastra, en los trombones; Manuel de J. Povea y Rafael Chicho Medina o Remberto Sotomayor, en
las trompetas, casi todos integrantes de la orquesta Nuevo Horizonte, un
proyecto musical de Cartagena que promovía en Barranquilla, desde el cabaret El
Caney, el inquieto Luis Rodríguez, quien había grabado en Emisoras Unidas unos stampers por encargo de la RCA, cuyo
machote fue enviado a Nueva York para el prensaje; cuando venían los discos
para Barranquilla el barco se hundió, así que del fondo del Triángulo de las
Bermudas brotan porros, cumbias y sones como sirenas encantadas. Para la
orquesta de Pacho, Pompilio se reservó la batería y Armando una trompeta. A
cada elegido Armando le ofreció un estipendio de cuatrocientos pesos por la
temporada, más hospedaje. Se concentraron en la casa de José Ramón Herrera para
ensayar, allí cerquita en el Centro de la Ciudad. Cada músico llevó su
adminículo y Armando les entregó las copias de las partituras de “¡Ay, cosita linda!” y “El monito”, los únicos merecumbés. El
ocho de noviembre prueban todo el día e interpretan más de quince temas para
dos o tres tandas. Al día siguiente, temprano, se embarcaron en la ruta que los
llevó por la carretera La Cordialidad a la ciudad atrincherada. Dice Armando
que la vía era tan reciente, ordenada por el general Rojas Pinilla, que en algunos tramos tenían que bajarse para
abrir la trocha. Fue el comienzo de una aventura que en el acontecer les
reportaría triunfos, admiradores, amores, riesgos, fracasos y desengaños”.
Vitrina
nacional y segunda generación de músicos
Las fiestas
comenzaron el jueves diez de noviembre, y desde que avistaron el día anterior el
monasterio de La Popa, ya el maestro los esperaba con unas nuevas partituras
que de inmediato se pusieron a ensayar: “Merecumbé en
Cartagena”; pero Pacho Galán seguía con sus inquietudes sobre la melodía
del merecumbé, que resolvió en una conversación con Pompilio Rodríguez:
- Pompi, creo que la gente aún interpreta el merecumbé de Ropaín como un porro cartagenero con redoblante y muchos efectos de bombo; o sea, necesita una mejor combinación rítmica. -¿A ti qué se te ocurre? -le preguntó.
Y cuando escuchó la respuesta musical del baterista en los ensayos, exclamó:
-¡Carajo, eso es lo que yo quería!
En efecto, la algarada de la noche en el Club Cartagena fue “¡Ay, cosita linda!”, esta vez con la voz corista de Emilia Valencia, llevada para la ocasión por Alberto Alzamora, por lo que la agrupación inició vuelo más allá de las fronteras Caribe, pues acompañó al reconocido cantante universal Agustín Lara, divo mexicano que estaba de gira sudamericana con sus éxitos “María Bonita” y “Lamento Jarocho”, entre otros laureles suyos.
De regreso a Barranquilla, por los éxitos comentados sobre Cartagena, las emisiones radiales en vivo y el acetato de Sonolux, entonces Emilio Fortou se apresuró a grabar la canción ancla con Pacho Galán y su Orquesta, esta vez con la letra que ayudó a configurar el argentino Mario Clavell (autor de los boleros “Ámame”, “Qué será de mí” y “Hasta siempre”, interpretados por Leo Marini) inspirado en el romance de Pacho con Carmen Gravini, su primera esposa, de quien había enviudado; en la amistad brindada en Medellín por Teresa García y la ternura infantil de Patricia, respectivamente esposa e hija de Ramón Ropaín:
“Al pie de tu ventanita rosada
la la la/ la la la, la la, la la la
te dije, ay, cosita linda, mi amor
la la la/ la la la, la la, la la la
por qué no me das un beso mi vida
la la la/ la la la, la la, la la la
al son del merecumbé, ay, pa´ goza´.
Anoche, anoche soñé contigo,
soñé una cosa muy linda,
qué cosa maravillosa.
¡Ay, cosita linda, mamá!
Soñaba, soñaba que me querías,
soñaba que me besabas
y que en mis brazos dormías.
¡Un merecumbé pa´ bailá!”
La melodía escala la cúspide del hit-parade nacional y Pacho, desde la calle Las Flores o de La Amargura (porque en ella existió un camposanto), donde ahora se había ido a vivir con Ana Espinoza, recorría todo el país a través del disco. Entran entonces nuevos cantantes a la Orquesta: Alberto Alzamora y Tomasito Rodríguez acompañan a Emilia en los micrófonos.
Escuchar canción: “¡Ay, cosita linda, mamá!”, entre las canciones colombianas del siglo XX: https://www.youtube.com/watch?v=yThIJGcIOz0
“A partir de allí el merecumbé se apropió
del patrimonio etnomusical del domicilio y absorbió no sólo a Pacho Galán, sino
a todos los compositores y músicos del momento y a todas las agrupaciones que
quisieran mantenerse en los primeros lugares. Rafael Mejía compuso “Merecumbé universal” y “Rico merecumbé” (“Ay,
que rico merecumbé,/ sabrosón pa´ que baile uste´...”). También entraron al
ruedo del cumbión Rafael Campo Miranda, Ester Forero, Lucho Rodríguez, Hernando
Vergara, el de “Merecumbé internacional”;
Edrulfo Polo, con “La gigantona”;
José Pianeta, con “Ay, mamá”; Juan
Sáenz, con “La muerte del chivo mono”;
Pompilio Rodríguez, con “El pollerín”
y “Merecumbé atornillado”; Ángel
Rodríguez, con “Baila negra”; Pedro
Laza, con “Los leones”, y Manuel de
J. Povea, con “Cójanle la cola”, “El abanico” y “La guacamaya”, y "El arrimaíto", de Pedro Laza con Daniel Santos.
Vienen las creaciones musicales (varios ritmos, entre ellos: chiquichá, tuquituqui, caracolito, mece-mece, tumbequé, gaitacumbé y el jalao), las grabaciones en varias casas disqueras, las giras nacionales e internacionales, la pléyade de músicos y cantantes, y los Congo de Oro, desde el primero, en 1969, ganando siete trofeos casi seguidos, superado únicamente en la historia del Festival de Orquesta del Carnaval de Barranquilla por dos cantantes que pasaron por sus filas: Checo Acosta (9) y Joe Arroyo (10).
Pero antes, en 1962, estando la Orquesta de planta en la estación radial Nuevo Mundo de Caracol, en Bogotá, y de noche en el grill Furatena, se había presentado una crisis entre los integrantes de la Orquesta por incomprensión en el trato entre ellos mismos, sin que el maestro fuese responsable, y por ese motivo se retiraron los hermanos Rodríguez: Lucho, Efraín, Tomás y Pompilio. En reemplazo de Tomás entró Alí Pérez, llevado por sus hermanos que ya estaban en la agrupación: Jorge Pérez, en la batería, y Joaquín, en el bongó.
Aquí comenzó una generación también de
éxitos para la Orquesta Pacho Galán.
“Prado es Prado”, y Nueva York
Con los Pérez comenzó una nueva época y un
nuevo estilo en la Orquesta, más tropical. Pompilio se quedó para mantener el
sello del merecumbé, él era el mago de los timbales. Y había nuevos integrantes
que transitaron con éxito: Franco Galán, también hijo de Pacho, en el bajo; el polaco Nadel Gold, Alci Acosta incursionó en el
piano, reemplazado después por el Tigre García; Erasmo Novoa y Larry March con José
Herrera en las trombones; Robinson Pichirilo
Lence, en el contrabajo; Argemiro Castro, en la conga; Armando López, en el
bajo; José Tuesca y Darío García con Armando Galán, en las trompetas; Libardo
Chín, Adolfo Morales y Fernando Mena, saxofonistas, y los cantantes Lely
Méndez, Estela Lency, Rafael Santos, el mismo Checo Acosta, Omaira Borrás, Otti
Jiménez, el Pocho y Alí Pérez. Como
invitados especiales estuvieron en distintos momentos, entre otros, Pepe Molina, Jairo Licazalle, Álex Acosta,
Joaco Noguera, Nelson Pinedo, Joe arroyo, Orlando Contreras, Rosi Valencia, Víctor Piñero,
Tomy Arraut,, Freddy Cruz, Remberto Bruo, Julio Cerama, Jorge Conde, David
Lama, Carlos Torres, Willy Calderón y Joe Urdaneta.
El Maestro, además de la dirección de la Orquesta, que a veces delegaba a Armando, ya este preparado en Bellas Artes, cumplía otros compromisos artísticos como arreglista de varias agrupaciones musicales y melógrafo, se cuenta que el más veloz conocido en la historia, capaz de copiar en el pentagrama una canción completa al tiempo que la iba escuchando una sola vez. Se instalan de planta en el Hotel del Prado y Hotel Padromar, además en radioteatros de Barranquilla.
El 20 de julio del año ´69 alternó en el Nueva York Casino con el timbalero Tito Puente, con el panameño Willie Colón y el ponceño Pete Rodríguez.
“Tito Puente, que ya
había hecho famosos la descarga “Pá los
rumberos”, lo mejor del Conjunto
Clásico, y “Sabor gitano” con el
vozarrón y las castañuelas de Celia, arrancó su tanda tocando el cumbión “La danza de la chiva”. Los músicos de
allá ni sabían lo que iba a suceder más tarde. En esa ocasión la sala se llenó
en un veinte por ciento. Pero cuando le tocó el turno a la Orquesta nuestra –comenta
Armando-, sucedió lo extraordinario para los músicos gringos: ¡Señoras y señores..., en vivo y en directo,
Pachooo... Galán, El rey del merecumbé, de Colombia para el mundo, con la voz
de su propio autor Miguel... Rodríguez, interpreta para ustedes “La danza de la
chiva...!. El telón sonoro cubrió toda la pista y la gente salió a bailar,
pero también a mirar y a aplaudir el aire colombiano. En ese momento Tito
Puente se olvidó del camarógrafo y bebió un whisky doble a palo seco
Esta es la danza´e la chiva,
/baila porro y
baila tango,
que se va a Guadalajara
/donde bailan el guapango...”
Dice Armando
que esa misma noche Tito Puente le ofreció a Pacho un contrato personal, jugoso
para la época, para que se quedara tocando la trompeta en un proyecto musical
que acababa de montar en Nueva York, a lo que el colombiano se negó.
-Es cuestión
de pelos –le respondió Pacho, remedó riéndose su hijo.
Desde 1982 Alí Pérez (fallecido en el año 2005) asumió la representación comercial de la Orquesta, con registro formal de la Cámara de Comercio de Barranquilla. Además, en homenaje al maestro Pacho Galán se han aprobado dos leyes, incumplidas ambas: la 423 de 1998 (a iniciativa de la parlamentaria atlanticense Janeth Suárez) y la 1300 del 2009, que autorizan la difusión y conservación de su música y ordenan la creación de la Casa de la Cultura Pacho Galán en Soledad. Y en el transcurrir de los tiempos de grabación en acetato, la agrupación musical tiene un record nacional: más de 500 piezas discográficas en todos los formatos y casas disqueras (2.143 canciones originales que involucra el talento artístico del Maestro en su propia Orquesta y otras que copiaron sus composiciones y arreglos, o donde intervino solo como trompetista excelso), según el archivo que ha acumulado el reconocido coleccionista musical Moisés Imitola.
Ver video donde Moisés Imitola muestra su colección discográfica de Pacho Galán: https://n9.cl/7pnzgj
Ver video Pocho Pérez, cantante titular actual de la Orquesta Pacho Galán: https://n9.cl/e59bq4







No hay comentarios.:
Publicar un comentario