9/11/25

Noviembre 10, 70 años de presentada en sociedad la Orquesta Pacho Galán:

POR “¡AY, COSITA LINDA!” LA REQUERÍAN EN LAS FIESTAS DE CARTAGENA

Armando Galán y Pompilio Rodríguez, por encomienda del maestro Pacho Galán, seleccionaron a los músicos. En casa de José Ramón Herrera, primer ensayo. Ese año, 1955, ya habían grabado en Medellín el primer merecumbé (currucumbé) con la orquesta de Ramón Ropaín. La orquesta vigente más antigua de Colombia.

Por Carlos Ramos Maldonado

Las primeras interpretaciones solamente instrumentales del primer merecumbé del maestro soledeño Francisco de Asis Galán Blanco (1906-1988) ni tenían nombre ni sonaban como él quería.

En el libro “Merecumbé (biografía novelada de Pacho Galán), del suscrito, se recuenta lo siguiente tomado de varias entrevistas personales con Armando Galán Gravini:

     “Para celebrar los veinte años de Emisora Atlántico se congregó a los músicos que habían desfilado por la Jazz Band con un repertorio producto de la invención de cada uno, bajo la dirección de Pedro Biava y Guido Perla. Ese siete de agosto del ’54 fue realmente la primera vez que Pacho Galán interpretó con todo su andamiaje melódico lo obstinadamente propuesto, expuesto y discutido durante media vida: el merecumbé, aún sin nombre ni coro, sólo merecumbé. Repartió olografías para cada instrumento, más la improvisación de los golpes, y él mismo tocó la trompeta prima”.

Contraportada y portada del libro “Merecumbé”, segunda edición 2017

El tema no tuvo eco para su publicación, porque cuando Emilio Fortou, de Discos Tropical, la escuchó en la radio ya estaba muy metido el fin de año y no había tiempo para las pruebas, el registro, la grabación, el prensaje, la reproducción, la comercialización y la distribución.

     “Para la temporada decembrina y los carnavales 1955 de Lucía Ruiz Armenta (a pesar de la arrolladora presencia material de la Sonora Matancera, que se presentó en el Chop Suey), el merecumbé de Pacho Galán, aún sin grabarse, fue la sensación especialmente en los salones Arlequín y Jardín Águila, en una terna bailable con Te olvidé, de Antonio María Peñaloza, que iba para su segundo año, y la danza El torito, de Gustavo Rada, temas estos tutelados por Curro Fuentes”.

Después de las carnestolendas, Pacho se fue con sus partituras para Medellín, a integrar la orquesta de Ramón Ropaín, que estaba de planta en La Voz de Antioquia y el Club Medellín, y con ella montó su tema; pero un día, cuando fue a la casa de Ropaín y vio encerrada en una cuna a la pequeña hija de este, Patricia (quien después sería su ahijada), le salió una exclamación de pechiche: “¡Ay, cosita linda, mamá!”

     “Y Luis Uribe Bueno, director artístico de Sonolux, escuchó el nuevo ritmo al aire y de inmediato localizó a Ramón Ropaín para que lo grabara sin ninguna condición, en un single de 78 revoluciones por minuto que saldría al mercado sin estrategias de venta, pero que se regó como pólvora pirotécnica por todo el país. La fecha marcada en el almanaque fue doce de junio, víspera de su patrono San Antonio. El colofón del disco decía “¡Ay, cosita linda, mamá!” (Pacho Galán) -Currucumbé- Orquesta de Ramón Ropaín. Productor discográfico Sonolux, Medellín - Colombia. El disco es cultura. Y tenía el logo de un gordito hombre de pie, sonrisa de muñeco de nieve, sombrero redondo con el ala hacia arriba, con la pierna izquierda cruzada y un disco que cubría pecho y abdomen, sostenido por sus manos. El respaldo contenía el porro instrumental “Fruta sabrosa”, del mismo autor. El ritmo fue señalado inicialmente como currucumbé porque el mercaderista de la casa disquera, Hernán Restrepo Duque, quería vender el producto musical en las zonas auríferas de Antioquia, donde era costumbre ejercitar una coreografía folclórica llamada así, tal vez fusionando expresiones culturales negras del Chocó y de la cuenca del Magdalena.

Sello de la segunda edición, 1956

Sin embargo, Pacho para sí mismo mostraba una inconformidad, ya que, como él mismo pensaba: -Esa canción suena más a porro que a merecumbé: Si se percuta con una sola tumbadora, si le da rítmica con los timbales, es decir, si comienza con un abarquillo, pero sin redoblantes, más un golpe de bombo con el pie..., mejor dicho, si hace una combinación de cáscara, campana y cuero... ¡Huy, se sazona...!

O sea, faltaba algo mágico, y un mago.

Y la magia fue el calendario: para las fiestas novembrinas de Cartagena no pudieron contratar ni a la Orquesta Sosa ni la de Ramón Ropaín, ambas con estilo de salón, porque estaban ocupadas en Bogotá y Medellín hasta fin de año, presentándose y grabando. Pero en Cartagena querían escuchar en vivo y en directo a «¡Ay, cosita linda!» con su autor. Entonces Ropaín le recomendó a Pacho que consiguiera unos músicos y cubriera la programación de La Heróica.

Pacho llamó desde la montaña a Armando, su hijo, que atendía en Barranquilla el almacén de discos de la Calle San Juan, entre callejones La Paz y Progreso, denominada en ese tiempo Calle Hollywood, pues por allí permanecían merodeando los músicos y cantantes reconocidos en la época. En la novela «Merecumbé» se narra así la escena real tomada de entrevistas a Armando Galán y Pompilio Rodríguez:

     “… Y allí, en el almacén de discos de Pacho Galán, acostumbraban los músicos a ir de conferencia, asunto que facilitó la tarea de Armando para conseguir los hombres que acompañaran a Pacho en su nueva empresa. En dos días Armando y Pompilio hicieron una especie de audición a más de veinte personas y al final escogieron a los de mayor experiencia: José Ramón Herrera, en el bajo; Lucho Vásquez, en el saxo; Arsenio Montes, Narciso Martelo y Raúl Lastra, en los trombones; Manuel de J. Povea y Rafael Chicho Medina o Remberto Sotomayor, en las trompetas, casi todos integrantes de la orquesta Nuevo Horizonte, un proyecto musical de Cartagena que promovía en Barranquilla, desde el cabaret El Caney, el inquieto Luis Rodríguez, quien había grabado en Emisoras Unidas unos stampers por encargo de la RCA, cuyo machote fue enviado a Nueva York para el prensaje; cuando venían los discos para Barranquilla el barco se hundió, así que del fondo del Triángulo de las Bermudas brotan porros, cumbias y sones como sirenas encantadas. Para la orquesta de Pacho, Pompilio se reservó la batería y Armando una trompeta. A cada elegido Armando le ofreció un estipendio de cuatrocientos pesos por la temporada, más hospedaje. Se concentraron en la casa de José Ramón Herrera para ensayar, allí cerquita en el Centro de la Ciudad. Cada músico llevó su adminículo y Armando les entregó las copias de las partituras de “¡Ay, cosita linda!” y “El monito”, los únicos merecumbés. El ocho de noviembre prueban todo el día e interpretan más de quince temas para dos o tres tandas. Al día siguiente, temprano, se embarcaron en la ruta que los llevó por la carretera La Cordialidad a la ciudad atrincherada. Dice Armando que la vía era tan reciente, ordenada por el general Rojas Pinilla, que en algunos tramos tenían que bajarse para abrir la trocha. Fue el comienzo de una aventura que en el acontecer les reportaría triunfos, admiradores, amores, riesgos, fracasos y desengaños”. 

Vitrina nacional y segunda generación de músicos

Las fiestas comenzaron el jueves diez de noviembre, y desde que avistaron el día anterior el monasterio de La Popa, ya el maestro los esperaba con unas nuevas partituras que de inmediato se pusieron a ensayar: “Merecumbé en Cartagena”; pero Pacho Galán seguía con sus inquietudes sobre la melodía del merecumbé, que resolvió en una conversación con Pompilio Rodríguez:

-          Pompi, creo que la gente aún interpreta el merecumbé de Ropaín como un porro cartagenero con redoblante y muchos efectos de bombo; o sea, necesita una mejor combinación rítmica. -¿A ti qué se te ocurre? -le preguntó.

Y cuando escuchó la respuesta musical del baterista en los ensayos, exclamó:

      -¡Carajo, eso es lo que yo quería!

En efecto, la algarada de la noche en el Club Cartagena fue “¡Ay, cosita linda!”, esta vez con la voz corista de Emilia Valencia, llevada para la ocasión por Alberto Alzamora, por lo que la agrupación inició vuelo más allá de las fronteras Caribe, pues acompañó al reconocido cantante universal Agustín Lara, divo mexicano que estaba de gira sudamericana con sus éxitos “María Bonita” y “Lamento Jarocho”, entre otros laureles suyos.

De regreso a Barranquilla, por los éxitos comentados sobre Cartagena, las emisiones radiales en vivo y el acetato de Sonolux, entonces Emilio Fortou se apresuró a grabar la canción ancla con Pacho Galán y su Orquesta, esta vez con la letra que ayudó a configurar el argentino Mario Clavell (autor de los boleros “Ámame”, “Qué será de mí” y “Hasta siempre”, interpretados por Leo Marini) inspirado en el romance de Pacho con Carmen Gravini, su primera esposa, de quien había enviudado; en la amistad brindada en Medellín por Teresa García y la ternura infantil de Patricia, respectivamente esposa e hija de Ramón Ropaín:

“Al pie de tu ventanita rosada
la la la/ la la la, la la, la la la
te dije, ay, cosita linda, mi amor
la la la/ la la la, la la, la la la
por qué no me das un beso mi vida
la la la/ la la la, la la, la la la
al son del merecumbé, ay, pa´ goza´.
 
Anoche, anoche soñé contigo,
soñé una cosa muy linda,
qué cosa maravillosa.
¡Ay, cosita linda, mamá!
Soñaba, soñaba que me querías,
soñaba que me besabas
y que en mis brazos dormías.
                                                                                      ¡Un merecumbé pa´ bailá!”

 La melodía escala la cúspide del hit-parade nacional y Pacho, desde la calle Las Flores o de La Amargura (porque en ella existió un camposanto), donde ahora se había ido a vivir con Ana Espinoza, recorría todo el país a través del disco. Entran entonces nuevos cantantes a la Orquesta: Alberto Alzamora y Tomasito Rodríguez acompañan a Emilia en los micrófonos.

Escuchar canción: “¡Ay, cosita linda, mamá!”, entre las canciones colombianas del siglo XX: https://www.youtube.com/watch?v=yThIJGcIOz0

      “A partir de allí el merecumbé se apropió del patrimonio etnomusical del domicilio y absorbió no sólo a Pacho Galán, sino a todos los compositores y músicos del momento y a todas las agrupaciones que quisieran mantenerse en los primeros lugares. Rafael Mejía compuso “Merecumbé universal” y “Rico merecumbé”  (“Ay, que rico merecumbé,/ sabrosón pa´ que baile uste´...”). También entraron al ruedo del cumbión Rafael Campo Miranda, Ester Forero, Lucho Rodríguez, Hernando Vergara, el de “Merecumbé internacional”; Edrulfo Polo, con “La gigantona”; José Pianeta, con “Ay, mamá”; Juan Sáenz, con “La muerte del chivo mono”; Pompilio Rodríguez, con “El pollerín” y “Merecumbé atornillado”; Ángel Rodríguez, con “Baila negra”; Pedro Laza, con “Los leones”, y Manuel de J. Povea, con “Cójanle la cola”, “El abanico” y “La guacamaya”, y "El arrimaíto", de Pedro Laza con Daniel Santos.

Vienen las creaciones musicales (varios ritmos, entre ellos: chiquichá, tuquituqui, caracolito, mece-mece, tumbequé, gaitacumbé y el jalao), las grabaciones en varias casas disqueras, las giras nacionales e internacionales, la pléyade de músicos y cantantes, y los Congo de Oro, desde el primero, en 1969, ganando siete trofeos casi seguidos, superado únicamente en la historia del Festival de Orquesta del Carnaval de Barranquilla por dos cantantes que pasaron por sus filas: Checo Acosta (9) y Joe Arroyo (10).

Pero antes, en 1962, estando la Orquesta de planta en la estación radial Nuevo Mundo de Caracol, en Bogotá, y de noche en el grill Furatena, se había presentado una crisis entre los integrantes de la Orquesta por incomprensión en el trato entre ellos mismos, sin que el maestro fuese responsable, y por ese motivo se retiraron los hermanos Rodríguez: Lucho, Efraín, Tomás y Pompilio. En reemplazo de Tomás entró Alí Pérez, llevado por sus hermanos que ya estaban en la agrupación: Jorge Pérez, en la batería, y Joaquín, en el bongó.

Aquí comenzó una generación también de éxitos para la Orquesta Pacho Galán.

“Prado es Prado”, y Nueva York

Con los Pérez comenzó una nueva época y un nuevo estilo en la Orquesta, más tropical. Pompilio se quedó para mantener el sello del merecumbé, él era el mago de los timbales. Y había nuevos integrantes que transitaron con éxito: Franco Galán, también hijo de Pacho, en el bajo; el polaco Nadel Gold, Alci Acosta incursionó en el piano, reemplazado después por el Tigre García; Erasmo Novoa y Larry March con José Herrera en las trombones; Robinson Pichirilo Lence, en el contrabajo; Argemiro Castro, en la conga; Armando López, en el bajo; José Tuesca y Darío García con Armando Galán, en las trompetas; Libardo Chín, Adolfo Morales y Fernando Mena, saxofonistas, y los cantantes Lely Méndez, Estela Lency, Rafael Santos, el mismo Checo Acosta, Omaira Borrás, Otti Jiménez, el Pocho y Alí Pérez. Como invitados especiales estuvieron en distintos momentos, entre otros, Pepe Molina, Jairo Licazalle, Álex Acosta, Joaco Noguera, Nelson Pinedo, Joe arroyo, Orlando Contreras, Rosi Valencia, Víctor Piñero, Tomy Arraut,, Freddy Cruz, Remberto Bruo, Julio Cerama, Jorge Conde, David Lama, Carlos Torres, Willy Calderón y Joe Urdaneta.

El Maestro, además de la dirección de la Orquesta, que a veces delegaba a Armando, ya este preparado en Bellas Artes, cumplía otros compromisos artísticos como arreglista de varias agrupaciones musicales y melógrafo, se cuenta que el más veloz conocido en la historia, capaz de copiar en el pentagrama una canción completa al tiempo que la iba escuchando una sola vez. Se instalan de planta en el Hotel del Prado y Hotel Padromar, además en radioteatros de Barranquilla.

El 20 de julio del año ´69 alternó en el Nueva York Casino con el timbalero Tito Puente, con el panameño Willie Colón y el ponceño Pete Rodríguez.

“Tito Puente, que ya había hecho famosos la descarga “Pá los rumberos”, lo mejor del Conjunto Clásico, y “Sabor gitano” con el vozarrón y las castañuelas de Celia, arrancó su tanda tocando el cumbión “La danza de la chiva”. Los músicos de allá ni sabían lo que iba a suceder más tarde. En esa ocasión la sala se llenó en un veinte por ciento. Pero cuando le tocó el turno a la Orquesta nuestra –comenta Armando-, sucedió lo extraordinario para los músicos gringos: ¡Señoras y señores..., en vivo y en directo, Pachooo... Galán, El rey del merecumbé, de Colombia para el mundo, con la voz de su propio autor Miguel... Rodríguez, interpreta para ustedes “La danza de la chiva...!. El telón sonoro cubrió toda la pista y la gente salió a bailar, pero también a mirar y a aplaudir el aire colombiano. En ese momento Tito Puente se olvidó del camarógrafo y bebió un whisky doble a palo seco

Esta es la danza´e la chiva,
/baila  porro y baila  tango,
que se va a Guadalajara
/donde bailan el guapango...”
 

Dice Armando que esa misma noche Tito Puente le ofreció a Pacho un contrato personal, jugoso para la época, para que se quedara tocando la trompeta en un proyecto musical que acababa de montar en Nueva York, a lo que el colombiano se negó.

-Es cuestión de pelos –le respondió Pacho, remedó riéndose su hijo.

Desde 1982 Alí Pérez (fallecido en el año 2005) asumió la representación comercial de la Orquesta, con registro formal de la Cámara de Comercio de Barranquilla. Además, en homenaje al maestro Pacho Galán se han aprobado dos leyes, incumplidas ambas: la 423 de 1998 (a iniciativa de la parlamentaria atlanticense Janeth Suárez) y la 1300 del 2009, que autorizan la difusión y conservación de su música y ordenan la creación de la Casa de la Cultura Pacho Galán en Soledad. Y en el transcurrir de los tiempos de grabación en acetato, la agrupación musical tiene un record nacional: más de 500 piezas discográficas en todos los formatos y casas disqueras (2.143 canciones originales que involucra el talento artístico del Maestro en su propia Orquesta y otras que copiaron sus composiciones y arreglos, o donde intervino solo como trompetista excelso), según el archivo que ha acumulado el reconocido coleccionista musical Moisés Imitola.

Ver video donde Moisés Imitola muestra su colección discográfica de Pacho Galán: https://n9.cl/7pnzgj

Orquesta Pacho Galán, actuales integrantes: de izquierda a derecha: Carlos Arango, trombón; Emiro Santiago, batería; José Domínguez, congas; Carlos Ariza, barítono; Ricardo Riquet, trompeta; Manuel Villanueva, saxo; Eddie Ramos, trompeta; Gustavo Martínez, bajo; Edgar Morales, saxo; Luis Molina, piano, y Edgar De Oliveira, saxo. En primera fila: Pocho Pérez, cantante; Alí Pérez, percusión menor; Michelle Pérez, cantante; Ricardo Pérez, bongoes, y Róger Pérez, cantante.

Ver video Pocho Pérez, cantante titular actual de la Orquesta Pacho Galán: https://n9.cl/e59bq4

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